martes, 14 de diciembre de 2010

Una noche cualquiera

Estaba caminando por la noche, en una oscura calle en la cual un yonki se estaba haciendo una felación a él mismo. Había quedado con un amigo que trabajaba en el Zoo. Estuvo una buena temporada entre rejas por masturbarse y echar lefa a las tortugas y encular a un gorila. Tenía la gonorrea y 7 puntos de sutura porque le petaron el cacas en la cárcel una panda de 7 negros. Quedó muy mal el chaval ese día.
Por fin había llegado a casa de mi amigo, que me hizo subir amablemente. Cuando llegué, el muy cabronazo se estaba haciendo una raya de Avecrem. En fin, todos tenemos defectos. Me dijo si quería un café, le respondí que si pero sin leche. El muy capullo se rió.
Después de tomarme el café estuvimos charlando un rato sobre necrofilia, un tema que me excitaba un montón. Pero en ese momento empezaba a tener sueño, mi amigo me dijo que me tumbara y descansara, que no me preocupara.
Al despertarme no sentía nada, era normal, dado que el cabrón de mi amigo me había sacado los riñones y un pulmón, eso sin contar que se estaba masturbando y corriéndose en mi interior. Intenté escupirle a la cara, pero me estaba muriendo.
Sentía que ya no pertenecía a este mundo. Mi enemigo, al menos durante lo poco que me quedaba de vida, se estaba tronchando de la situación. Lo último que me dijo es que me contaría un chiste, y me soltó: va un caracol y derrapa.
Vaya forma más asquerosa de morir.


by Sachito

No hay comentarios:

Publicar un comentario